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cantos de trabajo y labor
 

 

CANTOS DE LABOR

La proverbial dureza de las labores agrícolas era frecuentemente paliada con cantos que los labradores interpretaban, individual o colectivamente, al ritmo marcado por el tipo de herramienta o apero empleado en cada faena y la repetida cadencia del movimiento corporal necesario para cada labor, propiciando la toma regular de aire, momento en el que los mejor dotados solían “sacar la voz”.

Durante el camino hacia el lugar de trabajo solían entonar melodías al compás de sus propios pasos o al de los animales que les acompañaban y, tratándose de la arada y dependiendo de la cercanía de las parcelas colindantes, el canto, que seguía los esforzados pasos del animal arrastrando el arado, podía ser respondido o completado por otro u otros labradores que realizaban idénticas labores.

En la siembra se daba una amalgama constante de movimientos entre los pasos seguros y firmes y el brazo que recogía la simiente de la sembradera colgada en el hombro opuesto para luego proyectarla en amplio abanico hacia delante.

La siega era rítmicamente acompañada por la selección de una brazada de mies con los dediles o la zoqueta, seguidamente cortada con la hoz u hocino que iba en la otra mano, finalizando el proceso al dejar pequeños montones de cereal en el suelo que, una vez atados en haces más grandes, se convertían en gavillas que se acarreaban cargándolas en los carros y trasportándolas a la era.

Ya en la era, los garios, bieldos y horcas pautaban los cantos, sin olvidar la trilla que también era acompañada por los pasos firmes y acompasados de un animal.

Posteriormente eran la fanega, el celemín o la pala, las herramientas que favorecían el ritmo del canto para guardar el grano.

Así pues, la mayor parte de los aperos agrícolas en miniatura aquí expuestos han acompañado fiel e imperturbablemente el canto del labrador y han permitido que contemos con una extraordinaria variedad de Cantos de Trabajo, ampliándose el espectro a cualquiera de las duras faenas de antaño aparte de las agrícolas, como los barrenistas vascos que tocaban la tobera o los gancheros que bajaban madera por el Tajo, entre otras muchas.

 
 

 

 

 

 
aperos de trabajo de Eleusipio González Martín, de Bobadilla del Campo